La expresión de rotura del ligamento cruzado la hemos escuchado en muchas ocasiones ligada al deporte, sobre todo en la lesión que han sufrido conocidos jugadores de fútbol de los equipos de más nivel. Entre las lesiones más temidas por dichos futbolistas, sin duda se encuentra esta, la rotura del ligamento cruzado.

El ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior de la rodilla (denominado LCA) es -de los 4 ligamentos principales que forman parte de la rodilla- el que se lesiona más frecuentemente. Su función principal es proporcionar estabilidad a la rodilla, coordinando el movimiento del fémur con el de la tibia y estabilizando la rodilla en los giros.

Aunque el ligamento cruzado anterior es muy pequeño, en realidad es un elemento fundamental en el funcionamiento adecuado de la rodilla. Por ello, cuando se rompe esto afecta a toda la estabilidad de la articulación y la solución más probable es la cirugía, para la reconstrucción de ligamentos.

¿Por qué se produce la rotura del ligamento cruzado?

La rotura del ligamento cruzado anterior ocurre con frecuencia en el ámbito deportivo, sobre todo en aquellos deportes donde se realizan giros sobre la rodilla como es el caso del esquí, el baloncesto y el fútbol.

Entre las personas que sufren este tipo de roturas, las mujeres son aún más propensas que los hombres debido a muchos factores que inciden en los músculos de la rodilla, así como las dimensiones de su pelvis, la influencia de las hormonas y su actividad en los ciclos menstruales, etc…

Cuando se produce la rotura del ligamento cruzado anterior, a la misma vez suelen producirse otras lesiones como son los daños en el menisco lateral, y también la rotura del ligamento cruzado medio.

Entre las causas de esta rotura están:

  • Un deficiente apoyo después de un salto. Cuando caemos al suelo después de un salto y pisamos mal, es muy posible que la fuerza de la caída provoque la rotura del ligamento, que no aguantará la presión.
  • Un cambio brusco en la dirección de nuestro cuerpo con la pierna muy sujeta en el suelo también suele producir esta importante lesión.
  • En la práctica de deportes de contacto, suelen producirse golpes por parte de otros deportistas de la competición. Si recibimos un golpe contundente en la parte lateral de nuestra rodilla con el pie fijado al suelo, también puede producirse la rotura del ligamento cruzado anterior.

Accidentes de tráfico. También los accidentes de tráfico pueden ocasionar la rotura del ligamento cruzado. Es muy frecuente en el caso de caídas de bicicletas o motocicletas.

Clases de rotura del ligamento cruzado anterior (LCA)

  • Rotura parcial. En estos casos solo una parte del ligamento ha sido dañada por la torsión excesiva que se ha producido en la articulación. El tratamiento estará basado en regenerar el ligamento y reforzar la zona de la lesión.

 

  • Rotura completa. Si la rotura ha sido total, salvo que no se trate de una persona de edad avanzada y no sea aconsejable la cirugía, la solución más adecuada es la operación. Lo más utilizado es la cirugía de artroscopia de rodilla, entre otras razones porque el tiempo de recuperación en el postoperatorio es inferior que en el caso de la cirugía abierta.

El tratamiento para la rotura del ligamento cruzado

El tratamiento que el especialista impondrá estará en función de diferentes factores, sobre todo de la gravedad de la rotura. Si la lesión ha originado la rotura completa, lo más recomendable es la cirugía para reconstrucción de ligamentos.

Esta operación suele tener como fin la sustitución del ligamento dañado por un injerto que se extrae del propio paciente, de otra zona de su cuerpo, o bien de un banco de donantes.

En el caso de que la rotura haya sido parcial, no suele haber cirugía en el tratamiento. Lo primero será paralizar la práctica del deporte o actividad. El especialista indicará diferentes ejercicios y métodos de rehabilitación para la recuperación, junto con el uso de vendajes, rodilleras, etc… Si te has recuperado de este tipo de rotura, no dudes en comentarlo con tu entrenador personal para que valore el tipo de ejercicio que puedes practicar, así como su intensidad.

En diferentes ocasiones, por las condiciones especiales de los pacientes, puede no ser recomendable la cirugía. Esto no quiere decir necesariamente que el LCA se reparará al cien por cien, sino que esa persona tendrá que evitar determinados movimientos en su vida diaria, giros de rodilla, deportes y ejercicios, etc…

La cirugía suele ser una solución adoptada de común acuerdo entre paciente y cirujano. Para las personas que no deseen someterse a una intervención quirúrgica o con unos síntomas poco importantes, la opción alternativa es una reducción en su actividad.

¿Cuál es el período de recuperación tras la rotura del LCA?

El tiempo de recuperación dependerá de las técnicas utilizadas en la realización de la operación de reconstrucción. Como hemos visto, con la artroscopia el tiempo de recuperación es inferior al caso de la cirugía abierta. Otra diferencia entre ambas suele ser el tiempo de ingreso o de estancia en el hospital. En la cirugía abierta suele extenderse a los 4 o 5 días, mientras que en la artroscopia con dos bastará, e incluso con uno.

De forma general, el período de recuperación va a variar de 3 a 6 meses, según la rehabilitación que el paciente haga. En los días y semanas siguientes, lo recomendable es que el paciente utilice una muleta para no apoyar sobre la rodilla intervenida. Pero la utilización de este soporte no quiere decir que dejemos inmovilizada la rodilla. Al contrario, es fundamental comenzar cuanto antes la rehabilitación y el flujo de sangre a la zona para descartar el riesgo de atrofia en la articulación.

¿Cómo afecta la cirugía a la práctica del deporte?

Tradicionalmente, la rotura del ligamento cruzado anterior solía ser el final de la carrera para un deportista. En la actualidad, con las innovadoras técnicas quirúrgicas y los avances en medicina, es totalmente viable que un deportista de élite vuelva a estar al cien por cien.

Es importante fortalecer en todo lo posible los músculos que forman parte de la estabilidad de la rodilla para que la lesión no vuelva a producirse. Y esto sirve para las personas que se han sometido a una operación, pero también para cualquier deportista que desee evitar que dicha lesión se produzca. Además del fortalecimiento de los músculos, la toma de complementos alimenticios ayudará a cuidar la salud musculoesquelética y a que nuestro organismo no sea tan vulnerable a este tipo de lesiones.